UN ALCALDE EJEMPLO A SEGUIR

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¿Necesitamos en Málaga una persona que lidere las políticas de Rodolfo? vea la columna del Abogado Javier Márquez.



El nuevo cliché para hacer campaña, con el fin de hacerse elegir en cargos de elección popular es la palabra “corrupción”, muchos líderes la utilizan, pero pocos son consecuentes con lo que expresan. En Santander hay un fenómeno político, y se llama RODOLFO HERNÁNDEZ, un exitoso empresario de la construcción que decide incursionar en el mundo político. Su bandera fue la Lógica, ética y estética, pero en resumidas cuentas su apasionado discurso y su desparpajada verborrea concluyen en la lucha en contra de la corrupción.

Rodolfo Hernández fue, en las pasadas elecciones  fue un palo electoral, nadie apostaba nada por él, ni sede política tuvo, ningún cacique electoral le acompañó, tuvo toda la clase nutrida de la política local en contra. El día de la votación, ni siquiera se encontraba en la ciudad, porque pensó que no iba a ganar, y vea la sorpresa, el día de elecciones se ve la quema, y Rodolfo Hernández no se quemó, se hizo elegir en contra de todos los pronósticos con más de 70.000 votos, sin necesidad de comprar ninguno, dicen por ahí.

Inicia su gobierno levantando un muro con el Concejo Municipal, pues encuentra Rodolfo una concupiscencia entre el legislativo y el ejecutivo que nada tenía que ver con las funciones que para ellos estaban determinadas, Rodolfo decide apartarse de todas esas costumbres tradicionales que antiguamente se utilizaban para generar los consensos necesarios para la aprobación de los proyectos de acuerdo que el Alcalde presentaba.


Además, hace un barrido de la contratación que el municipio mantiene por políticas del orden Nacional, transporte escolar, alimentación escolar, y ajusta muchos de estos contratos a menores valores con mayor eficiencia. Cambia el estilo de urbanismo público, haciendo espacios para la comunidad, ajustados a la modernidad y a las necesidades reales de la misma sin generar sobrecostos.

Reduce sustancialmente la planta de funcionamiento del municipio, quitando así nóminas paralelas que lo único que hacen es acabar con los impuestos locales que tanto la ciudad necesita para su desarrollo. Además, tiende a establecer, con su lenguaje fluido un romance con la comunidad, teniendo niveles de aceptación altísimos. Pero no solo es su lenguaje y desparpajo, porque como algunos dicen  sus comentarios caen como anillo al dedo, a veces a hombre de pie grueso le entra zapato fino.

Rodolfo, ha logrado mantener su discurso con los hechos, se convierte en un punto de referencia en un ejemplo a seguir, ¿porque no en Málaga?, un municipio de categoría sexta que su vida parece la de una montaña rusa por sus constantes altibajos y su improvisación constante por parte de sus gobernantes, porque no pensar que se pueda administrar de manera transparente, no más revisemos obras públicas que han quedado ahí: el coliseo cubierto de ferias sin terminar, más de diez años construyendo un embalse, trece años terminando el acueducto del Jaimito, ocho años construyendo una morgue, y demás, obras en ejecución con mil críticas por parte de la comunidad.

A Málaga no se le planea, no se le genera una vocación, Málaga no es un  epicentro, es una colcha de retazos, sumado a ello, los liderazgos locales sólo piensan en pan y circo, en caravanas costosas, en el cierre de campaña en el día electoral, en cuanta plata se tiene para ganar las elecciones, y los sueños de los malagueños consumidos por los intereses mezquinos de tres y cuatro politiqueros que lo único que quieren es su beneficio particular.

Rodolfo y muchos líderes del orden nacional han demostrado que se puede ganar y gobernar de manera transparente, eficientemente, Málaga necesita eso, optimizar los pocos recursos que tiene, y gestionar de manera responsable obras de infraestructura que generen desarrollo, empleo, y dinamismo económico, siempre pensando en el bienestar de los ciudadanos

Es el momento de sumarnos a estos buenos ejemplos, y construir la Málaga que siempre soñamos, donde no solo disfrutemos las ferias y fiestas, sino también el diario vivir lleno de prosperidad y mucha responsabilidad frente al manejo de los recursos públicos para que alcancen para la mayoría.

Málaga se merece un mejor destino, sin corrupción lo podremos lograr.

 

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