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La corrupción en lo público una mirada en la provincia de García Rovira

Vea la columna de opinión del abogado Javier Márquez candidato a Máster en Ciencias Políticas, sobre la corrupción en García Rovira.

La situación política en su territorio, se ve permeada por la corrupción mediante hechos que desafortunadamente no son inherentes con el desarrollo de una ética del público. García Rovira no ha sido ajena a este flagelo, pues ha existido el abuso de los deberes, para buscar beneficio propio; y muchas veces el funcionario público es impulsado a actuar en contra de su propia formación ética, en aras de permanecer en escenarios deseados.



En el sector privado, se acepta el predominio del interés particular sobre lo público o general y ello exige el respeto a lineamientos, políticas, pautas, normas que busquen el éxito en el sendero que conduzca al favorecimiento particular. Contrario a ello, en lo público, el no respeto de los estándares normativos se transfiere a comportamientos corruptos que invaden el tejido social y deterioran el mismo papel general, el sentido de lo político y su rol en lo público. En lo público, no puede aceptarse el interés particular sendero y perdida de legitimidad del gobernante, sino el interés general y el saber entender cuál es el sentir popular, optar por las opciones más pertinentes a las necesidades sentidas en la comunidad.



Ser ciudadanos éticos, es una constante preocupación de las familias, colegio, universidad y comunidad en general, que busca que los seres humanos se aparten de los antivalores que conllevan a la crisis moral con el desbordamiento de una corrupción generalizada, factor interviniente en la desligitimización de las instituciones públicas. El estado ha sido incapaz de controlar estos procesos que han conquistado espacios políticos y en este sentido, hoy se hace imperativo a la persona, la familia, las instituciones educativas, la comunidad, innovar estrategias que blinden al ciudadano del flagelo que se ha convertido en el cáncer, que viene haciendo metástasis en cada rincón de la patria, la corrupción.

La moralización es un imperativo, que cobra vida para enfrentar un tejido social descompuesto; de aquí se deriva del perfil del político del mundo actual, aquel que renuncia a posiciones egoístas en beneficio propio y busca el bien general; el ciudadano que sabe distinguir las fronteras entre lo ético y lo corrupto; el ciudadano que se apropia de los valores de la democracia y del ejercicio de la ciudadanía en el marco de la moral ética.